
01 / UN COVER-UP A COLOR
El reto no era solo taparlo: tenía que quedar bonito
Antes de enseñarte el resultado, quiero que te detengas un momento en el tatuaje que había. Era una figura grande, con trazos oscuros, en la parte superior del brazo. No estaba trabajando sobre una marca pequeña que pudiera perderse en cualquier rincón del nuevo dibujo. Aquella figura ya ocupaba un espacio importante y era el punto de partida de todo el proyecto.
La clienta venía convencida de que este iba a ser mi mejor cover-up. Yo, mientras tanto, tenía otra pregunta en la cabeza: cómo cubrir aquello y conseguir, además, un tatuaje bonito. Porque no quería que el diseño anterior siguiera asomándose y se convirtiera en lo primero que mirases.
Ese era el reto de este brazo: darle protagonismo a una composición nueva, con su propio dibujo y su propio color. Si ahora solo te cuesta ver más allá del tatuaje que llevas, guarda esta primera imagen y compárala con las siguientes. Aquí es donde empieza la transformación.

02 / UN COVER-UP A COLOR
Un unicornio arriba, un retrato debajo y una sola composición
Planteé una pieza de fantasía que recorre la parte superior del brazo. Arriba situé la cabeza del unicornio; debajo, el rostro femenino. Entre ambos, el cabello y las curvas del dibujo enlazan las dos figuras. El nuevo diseño también se extiende alrededor del anterior: no se limita a seguir su silueta.
En la plantilla conviven las líneas violetas de la propuesta y la tinta que ya había. Quiero enseñártela porque es el paso intermedio que suele faltar cuando solo ves un antes y un después: la nueva composición todavía no tiene color, pero ya está distribuida sobre ese brazo concreto.
Aquí no intenté recuperar la figura antigua ni hacer una versión más definida de ella. Cambié el conjunto. Esa diferencia importa cuando me cuentas tu idea: una cosa es querer mantener el dibujo que llevas y otra es buscar un motivo distinto que ocupe su lugar.

03 / UN COVER-UP A COLOR
El color forma parte del cover-up, también las zonas oscuras
Después de muchas horas de trabajo, el brazo pasó a tener esta escena: el unicornio en azules y turquesas, una crin con rosas y violetas y, debajo, el retrato de perfil. Alrededor añadí amarillos, verdes y manchas de color que recorren la composición.
Si te preocupa que cubrir un tatuaje oscuro signifique renunciar al color, este es un ejemplo que puedo enseñarte. No hice una pieza enteramente negra, pero tampoco eliminé el negro del nuevo dibujo: está en el cabello, en los contornos y en otras zonas que conviven con los colores más vivos.
Mira primero la pieza completa y después acércate a esos detalles. El cambio no está solo en que haya más color. También cambia la escala de las figuras, su posición y la forma de recorrer el brazo. Ahora el unicornio y el rostro son los protagonistas del conjunto.
04 / UN COVER-UP A COLOR
¿Qué te llevarías de este proyecto al pensar en el tuyo?
Quizá lo que te gusta es la fantasía, la mezcla de colores o que el resultado tenga dos figuras conectadas. Cuéntame cuál de esas cosas te interesa. También necesito saber qué es lo que quieres dejar atrás de tu tatuaje: su motivo, su forma o el conjunto entero.
Para empezar a valorar tu caso, envíame una foto clara en la que se vea el tatuaje completo y la zona que ocupa. Dime también si te planteas ampliar el dibujo. Este brazo puede servirnos para hablar de una dirección, pero no voy a prometerte el mismo resultado sobre una tinta, un tamaño o una zona diferentes.
Cuando compartí esta transformación pregunté si era mi mejor cover-up. Esa respuesta os la dejé a vosotros. Aquí prefiero enseñarte el recorrido para que puedas decidir qué te atrae de él y explicarme, con tus propias palabras, qué te gustaría cambiar.